EL/ INFOMANIA/ URUAPAN, MICH./ VIE-30-MZO/ Conforme avanza la administración aldista se confirma la vox populi “Con Aldo, el PRI ganó la elección, pero no el gobierno” porque las actitudes y desplantes de la mayoría de los directores de área, de los jefes de departamento y hasta de funcionarios menores evidencia una altanería, un despotismo y un valemadrismo dignos de un estudio sociológico.

Lejos, muy lejos de la calidez y sencillez priísta quedó el gobierno municipal encabezado por Aldo Macías Alejandres quien convirtió su despacho presidencial en un búnker inaccesible, con el doble de vigilancia armada de su predecesor, el defenestrado Antonio González Rodríguez.

El portón de la presidencia municipal es la primera aduana en donde debe identificarse el ciudadano que pretende entrevistarse en la tarde-noche con el alcalde Macías, el mismo que ofreció una administración de puertas abiertas.

Mediante radio, los vigilantes confirman que el contribuyente tenga cita con algún funcionario y es cuando le franquean el paso; en el segundo tramo de la escalera, o en la antesala, vestidos de paisanos deambulan al menos un par de guardias y, por si fuera poco en el perímetro presidencial sigue la vigilancia.

Distante, muy distante, casi en el olvido, quedó la promesa electoral de integrar un equipo de trabajo con las personas más preparadas, más eficientes, más honestas y con el espíritu de servicio que le iba a cambiar el rostro a la administración municipal.

En lo tocante a Comunicación Social, esta noche se evidenció la falta de capacidad, la inoperancia y el disgusto con su trabajo de Teresa García Tinoco, quien desde el dos de enero demostró su descuido con la imagen presidencial, con el asalto del micrófono de Raúl Pacheco Contreras; hecho que resquebrajó la relación entre los hermanos Macías Alejandres, porque mientras Heriberto era partidario de reestructura la oficina de comunicación social con reporteros bien preparados en las áreas de redacción, producción, redes sociales, marketing y multimedios, Aldo defendió a capa y espada a quien fuera su vocera en la CAPASU.

A 90 días de haber asumido la dirección de comunicación, García Tinoco, abogada de profesión, sigue sin tender puentes con los reporteros locales, ha sido omisa en sus relaciones públicas con un área tan sensible en toda institución pública; sigue sin presentarse, sin interactuar con quienes alguna vez compartió el oficio periodístico. Esta actitud repercute en la imagen pública del alcalde, de la administración toda, del PRI y, peor aún, de nuestro Uruapan.

La noche del martes 29, en la sala de sesiones del ayuntamiento, tuvo lugar una “rueda de prensa” a la que invitaron a escasos reporteros. El resto de los que acudieron fue por la dinámica de su actividad que los lleva a realizar rondines para cazar la información. Al final del encuentro con los comunicadores, se acercó José Carlos Cedeño Arroyo, funcionario de Comunicación Social, a solicitar el número telefónico de algunos periodistas. Es decir, en 89 días no se les ocurrió hacer un directorio de reporteros.

En otros aspectos, la “rueda de prensa” fue en un horario inapropiado para aprovecharla debidamente, porque los medios estatales cierran su edición a las dos o tres de la tarde. No colocaron la mampara de fondo que debe darle un toque profesional y digno a esta administración. No se ubicaron las sillas adecuadamente para que los asistentes vieran las imágenes proyectadas. No hubo una conducción de la “rueda”. Para acabar pronto, ni agua ofrecieron a los convocados, mucho menos a los “colados”.

Faltan 10 días para el informe comprometido por Aldo Macías en el que rendirá cuentas de los primeros tres meses de su administración, en donde hará pública la evaluación de sus funcionarios y hará cambios. ¿En verdad podemos creer en su palabra empeñada el dos de enero del 2012 en el patio de la sede edilicia?