FERNANDO S. RAZO/ URUAPAN, MICH./ VIE-04.MZO/ En la democracia a la mexicana implantada por el “Priato” (que esta vivito y coleando en todos los partidos políticos), la declaración mentirosa o tendenciosamente recortada es “firma de la casa”.

Maria Doddoli siempre se ha llenado la boca de apego a legalidad y a democracia como lo hace cualquier merolico cuando vende su milagrería de curación. Ahora, sin argumentos, habla de injusticia y de desapego a la legalidad, eso también es parte del actuar en la falsa democracia.

La realidad evidente y demostrable es que ha sido inhabilitada tanto por Acción Nacional como por el Congreso del Estado. ¿Ella puede probar lo contrario?

Claro que dispone de la opción para apelar, pero lo de sus sanciones es una realidad sustentada.

Igualmente se entiende que los pachecos, sus esbirros y demás interesados en su falsa entronización, pretendan defender o justificar lo indefendible, pero deben reconocer que no se puede tapar la luz del Sol con un dedo.

Repito, la señora ha perdido la oportunidad de pasar a la historia política de todo México como una ejemplar demócrata de vanguardia.

Los propios errores reconocidos dan pauta de reivindicación, pero definitivamente no es su caso.

Desde los acontecimientos de su reciente autoritarismo que la llevaron a esta exigua penalización, o desde antes, siempre he evidenciado con hechos, con la ley y normatividad en la mano, las actitudes populistas y arbitrariedades (alguien dijo perversidades) de esta señora.

¿Pero en verdad se hizo justicia? ¿La Doddoli recibió su merecido? ¿Infringir desde la Carta Magna y otras leyes federales, así como las estatales y municipales fue adecuadamente penalizado?  Porque incomoda saber que pueda haber casos de castigos mayores para infracciones menores.

La contundencia del injusto agravio contra la lentitud del resultado de un juicio son ya de por sí tortuosos para el ofendido, con más razón cuando la penalización no se equipara con el daño provocado y los perjuicios colaterales recurrentes.

Y algo más, que al parecer accidentalmente fue eliminado en alguna edición de mi anterior Frivolité: DEBEMOS RECORDAR QUE HUBO CÓMPLICES DE LAS ARBITRARIEDADES DE LA EX SUSTITUTA.

¿Qué es de los ex regidores ilegales? Ellos cobraron injustamente del erario como levantadedos ad hoc de la señora y ¿Cómo lo solventarán?

Independientemente de otros funcionarios que por su nivel debieron ante este estilo obedecer como fieles lacayos, hubo un Secretario del Ayuntamiento que giró instrucciones ilegales y otro más que resultó designado para ese puesto como acuerdo de un cabildo ilícito. ¿Quedarán libres de culpa? ¿Por qué?

Así pues, el caso María Doddoli sienta precedentes, pero no sólo relacionados con la inédita penalización de que fue objeto, sino de advertencia referencial para que tengamos en cuenta las aristas que le faltan todavía a nuestra pobre democracia.

¡Enhorabuena porque se hizo algo! Pero no echemos las campanas al vuelo con un falso parámetro de la verdadera justicia.