CARTA ABIERTA

 

A los P’urhejkutiecha P’urhepecha (guerreros p’urhepecha)

A los Diputados del H. Congreso de Michoacán de Ocampo (LXXI legislatura)

A la sociedad de la Ireta P’uhepecha y michoacanos.

A los medios de Comunicación:

 

Los diputados deberían decidirse a aprender

a mirar más allá de las pirekuas…

 

En los años 60’s, un ciudadano común intentó apropiarse del patrimonio cultural p’urhepecha: la pirekua. El médico dentista Librado Pérez Vega logro ganarse la simpatía de muchos compositores de las 4 subregiones de Michoacán, y conforme iba adentrándose más a la cultura, pronto vino esa intensión. Fue Tata Juan Victoriano Cira quien me conto esta historia: “…muchos han querido apropiarse de nuestra música, así ocurrió con Librado Pérez Vega, primer profesor de las Hermanas Pulido, quien fue desterrado de esta tierra, pues, pretendió apropiarse de la “Josefina”, flor de canela y otras  pirekuecha y música de muchos compositores incluyendo varias mías; fue sujeto a un juicio legal pero como era amigo del general Lázaro Cárdenas, este le regaló una vivienda en Guacamayas y allá se fue, los p’urhepecha no lo quisimos más”.

 

Hoy, 40 años después es toda una institución gubernamental quien hace ese mismo intento, pero ahora la ayuda de una organización internacional la UNESCO, por eso me causa tanta preocupación que el Congreso del Estado, quiera seguirle el juego a la Empresa Turística Sectur, al intentar evadir sus responsabilidades legislativas, y convertirse en una academia del “Oscar Michoacano”.

 

El mejor reconocimiento y completo que el Congreso Michoacano podría hacer, es trabajar en sacar adelante una Ley Indígena digna, una Ley que apuntale la reconstrucción del pueblo p’urhepecha. No la Ley que propone la Secretaría de los Pueblos Indígenas, sino una Ley que sea construida con la participación de los auténticos descendientes de los pueblos originarios del antiguo Michoacán. Si, el Congreso podría en un futuro no muy remoto entregar algún reconocimiento, pero tendría que tomar en cuenta a que pireri, porque existen al, menos dos tipos de ellos: pireris mercantiles y folcloristas que se han dedicado a saludar con sombrero ajeno en planos nacionales e internacionales, creo que estos no son dignos de un reconocimiento, pues no vemos que siembren pirekuas, solo cosechan lo que otros siembran y eso no es meritorio. Hay también, pireris hombres y mujeres que prestan su servicio a la comunidad con su creatividad musical, están involucrados con el vivir de su gente, no esperan beneficios de proyectos de cultura gubernamental, su vocación es vivir en la música, no de la música,  siembran la música en las nuevas generaciones, ellos si son merecedores no solo de un reconocimiento sino mas allá de eso. Si en verdad es leal el deseo del Congreso Michoacano, entonces debe tomar en cuenta lo anterior; pero exhorto, un verdadero reconocimiento tendría que ser que no solo haga justicia a las pirekuas, sino al hacedor de la pirekua, a los oyentes, a los hombres de campo, a las amas de casa, a los artesanos, a los niños y a las niñas; sólo que luego de haber aplicado una ley que resalte las bases para reconstruir los valores y la autonomía del pueblo p’urhepecha. 

 

Insisto, Turismo ha manejado con fines mercantiles esa designación de la UNESCO y el Congreso Michoacano, puesto que siempre ha estado muy lejos de nosotros, si no estudia a fondo el bagaje cultural de los pueblos originarios, si no se compromete, puede terminar quedándose en el folclorismo y legitimando a la vez ese intento de despojo cultural. Lo llamo despojo, porque eso es: la Secretaria de Turismo y el Gobierno de Michoacán han incurrido en una serie de violaciones a las disposiciones jurídicas de la Constitución Política de México, al no consultar a las comunidades para hacer uso del patrimonio cultural p’urhepecha y han violado también los instrumentos jurídicos internacionales como lo son la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio 169 de la OIT.

 

Por ejemplo el Artículo 2o. de la Constitución señala: …Son comunidades integrantes de un pueblo indígena, aquellas que formen una unidad social, económica y cultural, asentadas en un territorio y que reconocen autoridades propias de acuerdo con sus usos y costumbres. A. Esta Constitución reconoce y garantiza el derecho de los pueblos y las comunidades indígenas a la libre determinación y, en consecuencia, a la autonomía para: I. Decidir sus formas internas de convivencia y organización social, económica, política y cultural.  IX. Consultar a los pueblos indígenas en la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo y de los estatales y municipales y, en su caso, incorporar las recomendaciones y propuestas que realicen.

 

¿No es una de las funciones del Legislativo ser fieles a las necesidades de sus supuestos representados para cuidar a la vez la aplicación correcta de la Ley?  Los diputados deberían decidirse a aprender a mirar más allá de las pirekuas…

 

 

Pedro Victoriano Cruz

San Lorenzo, Michoacán. México.