FERNANDO RAZO/ URUAPAN, MICH./ MAR-28-DIC/ El Dr. Francisco Solís Huanosto fue de niño alumno de mi padre y como adulto su adversario político.

Ese contraste exalta emociones que de mi surgen al recuerdo de dos grandes personajes de la historia reciente de Uruapan, que tuve la fortuna dejaran su impronta perene en mi vida.

El doctor tuvo la audacia de ir e invitarme a los propios terrenos de mi padre para instigarme a su lucha por la democracia, porque con su agudeza percibió en un jovencito ciudadano la coincidencia en la inconformidad con el sistema.

Como profesionista es claro que dejó innumerables huellas imborrables por su Don de Gentes.

A mí, de niño, gratuitamente una reducción cerrada de Tibia y Peroné. De adolecente me regaló consulta facultativa y varias saludables palmadas en mi hombro juvenil. Igualmente en ese tiempo acudió desinteresada y profesionalmente al solicitarle de mi parte la atención a mi padre que por un padecimiento hubiese muerto sin su ayuda.

También fui su alumno en las épocas en que luchamos (pizarrón a cuestas) por los terrenos que hoy ocupa la Prepa Eduardo Ruiz. El Dr. Solís nos estimulaba, como otros buenos maestros, en esta lucha estudiantil sana, justa y promisoria.

Soy uno de muchos, de muchísimas anécdotas que escribió este buen hombre en la gente de Uruapan . . . de la región.

Como político le identificó su coraje con la lucha por la Democracia en la que creyó siempre. Enfrentó como pocos al sistema y  los recursos dolosos del propio sistema. Por ejemplo, entre muchos que tantos tenemos, recordemos el apagón de CFE durante su informe de gobierno.

Festejamos su triunfo como el primer presidente panista de Uruapan y también con él lamentamos el tren completo del priismo nefasto cuando le apoyamos en su postulación por la diputación del distrito.

Compartí su preocupación por las formas políticas del llamado “neopanismo”. Con él lo etiquetamos en cierta ocasión como el priismo en el PAN, con el cual nunca se identificó, pero prudente y consistentemente confrontó.

Tengo en claro que con lo que yo abarco en mis experiencias con ese gran hombre me quedo corto, pero poseo la plena seguridad de que somos muchos, otra vez, muchísimos, los que tenemos tantas cosas buenas por recordar de ese gran hombre y líder.

¡Que su ejemplo no quede en vano! ¡Que el ejemplo su lucha nos dé el ánimo para seguir luchando por sus máximos ideales! ¡Que las actuales generaciones sepan aquilatar su lucha para recuperar la Democracia que languidece en un partido político, en nuestro propio México!

Con cariño imperecedero: ¡HASTA SIEMPRE DOCTOR SOLIS!