Modifican escenario del concurso artístico purhépecha

Instalarán aquí el monumento a la raza purhépecha.

Habrá museo a la cultura artística y a la Pirekua.

 

Lamberto HERNÁNDEZ MÉNDEZ/ ZACÁN, MICH./ MIE-15-DIC/ La comunidad indígena de Zacán, ha sufrido una total transformación, manteniendo siempre el patrimonio cultural con que cuenta y que ha sido restaurado para su mejor preservación, como es el caso la iglesia de San Pedro, la capilla de Santa Rosa, la huatápera, mejoramiento de la imagen urbana; la remodelación del auditorio para una mayor capacidad y mejor acústica; una gran fuente en cuya parte superior se instalará el monumento a la raza purhépecha y finalmente, la huatápera que servirá para instalar el museo a la cultura artística, a los compositores y a la Pirekua, recientemente nominada patrimonio intangible de la humanidad.

 

Todas estas acciones se llevaron a cabo a lo largo de prácticamente tres años, con una inversión superior a los 17 millones de pesos, aportados por los gobiernos federal, estatal, municipal y de la propia comunidad de Zacán.

 

El reciente fin de semana, el gobernador del estado, Leonel Godoy Rangel supervisó los trabajos mencionados, en donde lo acompañaron el doctor Genovevo Figueroa  Zamudio y Medardo Méndez Alfaro, secretario y subsecretario estatal de turismo, respectivamente, el presidente municipal de Los Reyes, Ricardo Espinoza y el jefe de tenencia Felipe Bravo López, entre otros.

 

Durante una ceremonia verificada en el patio de la huatápera, el gobernador Leonel Godoy dijo que hoy, a casi 500 años de la llegada de los misioneros y frailes españoles, que tenían otra concepción del mundo, se dio esa mezcla de culturas, del arte, ello dio paso a una cultura de gran valía, de un gran patrimonio cultural que tenemos que preservar.

 

Reconoció a Zacán y su gente por el gran trabajo a favor de la preservación y difusión de la cultura, principalmente a lograr que la Pirekua fuese nominada por la Unesco, patrimonio intangible de la humanidad; ésta comunidad, donde existe el mayor número de profesionistas percápita de todo el país, ha repercutido por esa labor, dijo.

 

Mientras que Gonzalo Campos, uno de los fundadores de la asociación de profesionistas y del concurso artístico, dijo que en la huatápera se instalará una museografía, es decir, una exposición permanente de objetos artísticos como partituras de pirekuas famosas como La Josefinita, Flor de Canela, La Nendiskita, así como de instrumentos musicales de reconocidos intérpretes de Zacán, pero además, una muestra de trajes de las danzas tradicionales.

 

Otra área se utilizaría para montar una muestra de la artesanía que aquí se realiza, como las camisas,  guanengos, manteles a base de punto de cruz, de sombreros de palma o figuras talladas en madera.

 

Con toda esta infraestructura, patrimonio cultural, existe la posibilidad de generar un mayor desarrollo turístico y lógicamente la creación de fuentes de empleo, con la instalación de microindustrias, como hostales y cocinas tradicionales, para los visitantes y turistas que deseen utilizar el camino de Zacán a las ruinas de San Juan y la zona volcánica, distante seis kilómetros.

 

EL PATRIMONIO CULTURAL    

 

Los frailes procedían a ordenar el pueblo, porque vivían sin traza en los edificios o en riscos; se formaba el pueblo, con sus calles y plazas; se echaban niveles, medidas y cordeles y se abrían zanjas.

 

Ordenado el pueblo, se trataba del edificio de la iglesia, y alrededor de ella lo que le pertenecía: el convento; la escuela de cantores y de muchachos para leer y escribir, y el cementerio.

 

El anterior ordenamiento y su orientación se dio casi siempre en todos los conjuntos conventuales y obedeció probablemente a causas litúrgicas y físico-climáticas. La iglesia con el presbiterio hacia el oriente, obligaba a los fieles y sacerdotes a dirigir el culto hacia Roma y Jerusalén. El convento, al sur de la iglesia, podía tener así sus tres lados libres con condiciones óptimas de iluminación y asoleamiento, sin la sombra que proyecta la iglesia al lado opuesto.

 

Iglesia está precedido por un atrio, espacio abierto cuadrangular, limitado por un muro con acceso a través de portadas.

 

En el conjunto arquitectónico el elemento más importante era la iglesia, el lugar destinado a la congregación de los feligreses para rendir culto a Dios en unión de sus sacerdotes.

 

Las iglesias se hicieron de una sola nave, pues lo importante era congregar a los nuevos fieles en un recinto cerrado que permitiera mantenerlos atentos y concentrados: en el fondo del templo el presbiterio, donde se efectuaban los oficios divinos por el sacerdote, sirviendo como telón de fondo un retablo en el ábside que incrementara el fervor en la ceremonia.

 

El coro se abrió en lo alto, en el primer tramo de la entrada a la iglesia; desde aquí, los frailes asistían a las ceremonias litúrgicas y, acompañados del órgano, dirigían la parte musical en la que destacaba la participación de los indígenas que hacían su coro en la nave, eminentísimos en sus voces y en la ejecución de los instrumentos.

 

El bautisterio quedó alojado finalmente bajo la torre, después de haberse ubicado en la nave

 

En la fachada, se señaló la portada con elementos arquitectónicos y escultóricos concentrados en la puerta de entrada y en la ventana coral. Columnas, entablamentos, alfices, molduras, decoración vegetal, animada y emblemática se combinaron de acuerdo a los estilos en boga para señalar la importancia del recinto

 

El campanario, casi siempre se ubica en el lado opuesto al convento, sobre un cubo elevado hasta la cornisa de la fachada o menos. Consiste en un solo cuerpo sencillo, de poca elevación, con uno o dos vanos arqueados, con nula o poca ornamentación. La torre puede culminar con un cupulino de piedra, son los casos de Copándaro, Tiripetío y Zacán, pero más común fue la cubierta de madera y tejamanil a cuatro aguas.

 

El presbiterio se resaltó aún más con un retablo que cubría prácticamente el muro testero, dedicado al santo patrono, elaborado de madera tallada y dorada, con nichos para albergar esculturas y marcos para pinturas. Los muros laterales se fueron enriqueciendo en este sentido con el paso del tiempo, colocándose retablos dedicados a los santos de mayor devoción en cada localidad. Para fines del siglo XVIII Zacán ostentaba once retablos, de los cuales ocho eran nuevos.

 

El retablo principal de Zacán es de los pocos que se mantienen de los más antiguos.

 

EL ATRIO

 

Iglesia y el curato están precedidos por un atrio, espacio abierto cuadrangular, limitado por un muro con acceso a través de portadas,

 

Este espacio tuvo en sus orígenes múltiples funciones. En la época colonial se le denominaba patio o simplemente cementerio, ya que ésta fue su función primordial, pero sirvió además como recinto procesional, área de adoctrinamiento y para la celebración de la misa en ocasiones especiales. 

 

Esto nos lo corrobora, un siglo más tarde, Matías de Escobar, quien nos dice que tenían mandado que a cierta señal de la campana, concurriese todo el pueblo a la iglesia donde les enseñaban la doctrina conforme al catecismo, en su natural idioma, las cuales hoy cantan en tan devotas tonadas.

 

Pero el atrio sirvió primordialmente como cementerio. Aquí se enterraba al común de la gente, mientras que las personas principales se sepultaban en el interior de la iglesia. Era, pues, tierra sagrada y para señalarlo se colocó una cruz en el centro, el símbolo cristiano por excelencia. Las cruces se levantaron sobre un alto pedestal para dominar con sus siluetas el espacio abierto. 

 

En la actualidad, el atrio de Zacán es de planta cuadrangular con bardas de piedra y dos accesos, cruz atrial adosada a la barda con una corona de espinas y las llagas labrada en cantera.

 

TEMPLO DE SAN PEDRO

                   

Los encargados de proyectar y dirigir la fábrica de los templos parroquiales fueron los mismos priores. La de Tzacán fue dirigida por fray Agustín de Figueroa (1691-1694)

 

Este templo, a pesar de los datos históricos, parece contener antecedentes franciscanos, por lo menos así lo hace sospechar el cordón característico del habito franciscano, que recorre toda la nave de la iglesia. Posibilidad que aumenta cuando se ven las estrechas relaciones formales que se pueden establecer entre el conjunto de Zacán con la Huatapera de Uruapan, así como con Angahuan y San Lorenzo.

 

La primitiva iglesia del siglo XVI fue reconstruida durante el priorato de fray Agustín de Figueroa  dotándola de varios retablos bien labrados, casi en seguida, de 1697 a 1703.

 

El templo de San Pedro con fachada con sillares de cantera y portada de dos cuerpos; acceso con arco de medio punto con medias columnas a los lados con pedestal y entablamento corrido e inscripción en el friso; ventana coral con arco de medio punto, casetones y relieves de angelitos, ambas labradas con motivos geométricos. Flanquean la ventana medias columnas sobre repisa y con capitel compuesto. Una torres del planta cuadrado al lado izquierdo, de dos cuerpos con ventana y ócula, respectivamente en el primero y segundo

 

La portada de este monumento se aleja un tanto de las reminiscencias medievales, mudéjares o góticas, en buen caso de mayor acercamiento a la fuerza renacentista, lo que le da un aire más urbano que rural, tanto es así que con su fecha de 1560, grabado en el friso, sobre la columna de la izquierda, esta portada es un antecedente directo o al menos contemporánea de la del templo de San Agustín de Morelia.

         

Este templo contiene en su arquitectura el estilo clásico-manierista, que llegó a la Nueva España en el siglo XVI, algo posterior al estilo plateresco y también dejó su influencia en portadas como la de esta población, que son las portadas de influencias herrerianas con libertades barrocas, que proliferaron en la década de 1580-1590 y que en la actualidad se denominan manieristas, que tiene una fecha desconcertantemente temprana (1560) inscrita en el arquitrabe. Si esta fecha indica realmente el año de la construcción de la obra de la iglesia, su portada sería el ejemplo existente más temprano de este estilo en Michoacán. el diseño de la ventana coral, son tan similares entre las del templo de Zacán y las del de San Agustín de Morelia, que no dudamos en considerar ambas portadas como obras del mismo autor, y así lo indica hasta el gusto por historiar los frisos con citas en latín que refuerzan su hermandad, pues la afirmación «esta es mi casa», de Zacán, corresponde con la expresión “esta es la casa de Dios», inscrita en Morelia.

 

Las dimensiones del templo de Zacán tiene medidas de 11.1 metros de ancho, por 50.8 metros de largo.

 

Su torre, raro ejemplo del siglo XVI, no carece de belleza en su robusta pesantez y se retrae ligeramente para dejar libre el paramento de la fachada.

 

Con la erupción del Paricutín, las construcciones de la región se vieron seriamente dañadas, por lo que había que estar muy al pendiente de ellas para sacudirles la arena que se les juntaba por la nube de polvo que se mantenía en el ambiente.

 

Sin embargo, una vez vueltos sus habitantes y aplacado un poco el nivel de polución, se dedicaron a su restauración, por lo que para 1980 ya se encontraban en mejoras condiciones.

 

LA HUATAPERA

 

La huatapera, edificio del siglo XVI que consta de varios elementos: cubo de zaguán o portería aislada, que da acceso al patio interior: capilla y galería con corredores y patio central, y todas las construcciones con techo a dos aguas; el techo de la capilla se encuentra decorado con pinturas al fresco, en que se representa la letanía del Santo Rosario. Los corredores de la galería tienen arco platabanda con viguería y zapatas de madera, sobresaliendo tres pequeñas ventanas ricamente ornamentadas con alfiz y marco con motivos vegetales labrados en cantera

 

Fue a mediados del siglo XIX cuando se pintó el techo de la capilla de la huatápera con las visualizaciones de la Letanía Lauretana, que lo convierten en un auténtico rezo visual, por lo que se puede considerar que la capilla del hospital de Zacán seguía siendo importante para la comunidad.

 

En este momento se puede afirmar la fecha de ejecución, donde se lee:

          A devoción de la comunida

          y la mallor parte de don Felipe Guerrero

          Se acabó esta obra a 10 de marzo

          en el año de 1857

          estando de mallordomo Rosas Campos

          Ma.  Me. (María Madre)

 

La pintura, rebosante de ingenuidad, agrada por espontánea, y después de la riqueza polícroma de sus antecesores barrocos, esta obra neoclásica irradia luminosidad con predominio del blanco y azul de la Inmaculada Concepción. (Bibliografía consultada: PAREDES MARTÍNEZ Carlos. Arquitectura y espacios sociales en poblaciones purhépecha de la época colonial. UMSNH/IIH/Universidad Keio, Japon/ CIESAS. Morelia 1998).