LORENA BERBER/ INFOMANIA/ URUAPAN,MICH./ JUE-25-NOV/ La violencia contra la mujer, no sólo se vive en el seno familiar, también en las instituciones, en la calle, y en el trabajo,  las féminas son  violentadas físicas, sexuales y psicológicamente ¿Cuál será más grave?

 

Nuestros gobernantes usan como bandera política  a las mujeres y cada campaña es lo mismo, “no al maltrato”, “no a la violencia”, nuevas iniciativas de ley, y ¿En que queda todo al final? en estúpidas iniciativas que ni para atrás ni para delante, allí en el archivo, que al inicio de cada periodo legislativo, que los nuevos diputados mandan desechar, o simplemente no desempolvan los archivos.

 

El 2011 es año electoral y vuelven, lo políticos, a desempolvar el tema que refiere dignidad para las mujeres, en la realidad, no hay tal, ni ellos mismos, cuando llegan a ser gobierno atienden con decoro a las mujeres, caso reciente Ana María Avilés Morales, mujer de casi 70 años de edad que, con el útero afuera, peregrina para ser atendida en el hospital regional.

 

Pero cuando se trata de una mujer joven y físicamente atractiva, tiene mayor ventaja que una persona de la tercera edad, para lograr buenos resultados en algún trámite que realice, las empleadas con belleza física destacada, tendrán mejor lugar en su empleo que las adultas, eso es violencia institucional ¿Sabias?

 

Hoy día internacional de mujeres víctimas de violencia, la autoridad local no recordó hacer nada, simplemente asistieron algunos funcionarios a un evento organizado por la Universidad Don Vasco, pero la autoridad ¿Qué hizo?

 

Hay una albergue que fue construido para recibir a mujerees víctimas de violencia, sin embargo, de su funcionamiento nada se sabe, habría sido bueno hacer allí el evento este día, visitar a quienes “reciben atención en ese lugar”  si no son bien atendidas en las oficinas menos cuando lo necesitan.

 

Es necesario que el pueblo exija resultados a sus gobernantes, hechos no palabras, ya no debía haber mujeres violentadas. Pero es una cruda realidad, son maltratadas no sólo por sus hombres, también por sus hijos, y por las Instituciones.