Se conservan 650 violines en el mundo; llegan a costar 33.5 millones de dólares.

 

Lamberto HERNÁNDEZ MÉNDEZ/ El violín, nombre que proviene del diminutivo de viola; es el más pequeño y agudo de la familia de los instrumentos de cuerda clásicos, como la viola, violoncello y el contrabajo.

 

Es un instrumento de cuerda frotada, tiene cuatro cuerdas afinadas por intervalos de quintas, utilizando como referencia un diapasón clásico.

 

El cuerpo posee una forma abombada, con silueta estilizada determinada por una curvatura superior e inferior con un estrechamiento a la cintura en forma de C.

 

Las tapas del violín se modelan con suaves curvas que proporcionan la característica de abovedado. Mientras que el arco, es una vara estrecha, de curva suave y construida ideónamente en la dura madera del Palo de Brasil, de unos 77 centímetros de largo y crines de cola de caballo.

 

Un violín Stradivarius, es un instrumento de cuerdas construido por un miembro de la familia italiana Stradivari.

 

Los instrumentos son muy valorados por los intérpretes más importantes del mundo y por los coleccionistas de antigüedades.

 

Las características sonoras e individuales de estas obras de arte son consideradas únicas, y a menudo los instrumentos se identifican por el nombre de alguien, generalmente músico famoso que fue su propietario o que simplemente lo utilizó en algún momento para sus interpretaciones.

 

Stradivarius construyó su primer violín a los 20 años de edad en San Petesburgo; el periodo dorado de la construcción de éste instrumento fue entre 1700 y 1720.

 

Un Stradivarius cuesta generalmente más de 10 millones y medio de dólares, y los que fueron utilizados por los grandes solistas como Yehudi Menuhin o Jascha Helfetz, tienen un valor incalculable. Uno de ésos, de hecho, fue subastado en 33.5 millones de dólares.

 

Un Stradivarius auténtico se distingue por sus finísimos acabados, madera de extrema belleza tornasolada y la etiqueta que cita el año y el lugar donde fue construido, aunque existen multitud de copias de los instrumentos. Los realizados después de 1891, llevan por lo general la inscripción del país de origen.

 

Antonio Stradivari Moroni, nació en 1644 en Cremona, Italia y falleció en diciembre de 1737. Entre 1667 y 1667 fue aprendiz en el taller de Niccoló Amati, pero en 1680 instaló por su cuenta en la Piazza San Domenico de Cremona, en el mismo edificio que su maestro, y pronto adquirió fama como hacedor de instrumentos musicales.

 

Comenzó a mostrar originalidad y hacer alteraciones a los modelos de violín de Amati. El arco fue mejorado, los espesores de la madera calculado más exactamente, el barniz más coloreado y la construcción del mástil mejorada.

 

Fabricó más de mil violines, de los cuales quedan unos 500; fabricó durante su vida, un arpa, 4 mandolinas, 15 contrabajos, 80 violoncellos y 13 violas. El total de instrumentos  fue de mil 100, de los cuales se calculas se conservan a la fecha 650.