PANFLETO PASQUINES/ INFOMANIA/ URUAPAN, MICH./ LUN-12-JUL/ A más de 100 representaciones de la opereta EL REGRESO DE ANTONIO los espectadores siguen al filo de la butaca, en espera del fin de temporada, porque esta obra no dio para más.

 

Cuando todo mundo esperaba que, tras su gira por la CARPA ARRAIGO y el TEATRO EL RINCON, el protagonista regresara con mayor experiencia y diera mejores resultados, se desgasta en hacerse promoción en lugar de concentrarse en su trabajo actoral.

 

¡Qué fiasco el de la compañía escénica AZUL PROFUNDO! Primero con el sainete LA TINA RESBALOSA que se tradujo en un cambio actoral que generó suspicacias, especialmente por la novatez del relevo a quien acusaban de ser un néofito.

 

Pese a ello, los empresarios teatrales estuvieron contentos cuando llenó el auditorio y les dio a ganar billetes; sin embargo el éxito de taquilla fue una victoria pírrica porque los espectadores comenzaron a quejarse de la escasa calidad de los histriones y el pleito que sostenían tras bambalinas.

 

ESCÁNDALO PARA PATY CHAPOY

 

Lejos de trascender por su buen gusto, calidad y aportación al arte de Thalía, la representación atrajo el interés nacional por el rapto de la directora Maribel, cuyo paradero sigue siendo un misterio.

 

Se especuló mucho de su desaparición que si motivos pasionales, que si había incumplido acuerdos con algunos empresarios que deseaban papeles de reparto, que se negaba a pagar un préstamo con el que financiaron la compra de la temporada 2008-2011.

 

LA CRÍTICA

Para los conocedores fue claro que el coestelar PEPE le estaba ganando el protagónico al primer actor, al grado que en los ensayos los actores de reparto y ¡hasta los extras! Hacían mutis a TOÑO para obedecer las indicaciones de PEPE.

 

Fue así que el segundón comenzó a controlar todo, desde las contrataciones de actores innecesarios, nomás por ser sus fans, el solapamiento de la taquillera Lulú, quien resultó con desfalco y aun así hoy es presidente del Club de Fans de Pepé Le Capuliné.

 

Hasta los proveedores se quejaron de la ingerencia de PEPE que fiscalizaba todo para buscar más ingresos, dizque para la construcción de su propio teatro.

 

En tanto, la imagen de TOÑO se desgastaba, gracias a las pifias de Harry, su publirelacionista quien, en realidad, obedece más a los intereses de PEPE porque al actor secundario le conviene que el protagonista sea opaco, gris, ¡que no brille, pues!.

 

ENTRETELONES

Si no fuera así, porque durante las 60 representaciones que le tocó suplir a TOÑO, cuando se fue de gira, lo mantuvo a capa y espada en ese puesto clave para que una obra trascienda o se hunda en el olvido, por su intrascendencia.

Bueno y de tanto andar entre actores, algo se le pegó a Harry pues cuando se hizo un cambio de protagonista y arribó al escenario LA DOÑA, el jefe de prensa, acudió a su camerino para hincarse y jurarle fidelidad, aparte de implorarle que lo mantuviera en el cargo. Las lágrimas surtieron efecto y la otrora Dama de Hierro se oxidó.

 

Posteriormente, el 19 de febrero, cuando el Congreso de bufones y saltimbanquis determinó que TOÑO debería retornar a los escenarios, Harry acudió al camerino estelar para suplicar, con tanta vehemencia que el protagonista fuera magnánime con su humilde persona.

 

THALÍA Y MELPÓMENE

Y así como las dos caras que representan el drama y la comedia, el buen Harry llora ante los poderosos para mantenerse en el cargo mientras, afuera en su oficina se ríe a carcajadas de la escasa inteligencia de quienes le creen, se mofa de los periodistas que han solicitado su despido y se burla y humilla a cuanta persona puede.

 

No me consta, pero se llegó a comentar que el interfecto alardeaba de tener amachinado el cargo porque sabía cosas y/o estaba apadrinado por un poderoso empresario, quien lo había incrustado en ese cargo para que desluciera la fama de la COMPAÑÍA AZUL y poder facilitar la llegada del CIRCO DE TRES PISTAS con su cachorro Mauricio, como estrella ¿Humm, acaso es Don Meño Trejo?.

 

¿HAY SOLUCIÓN?

Bien dice la conseja popular “No hay mal que dure cien años ni tonto que los aguante” así que TOÑO tiene todavía 17 meses para hacer los cambios necesarios; ya no para agradar al respetable pero sí para salvar su imagen para la posteridad, para sus hijos y sus nietos que se sientan orgullosos de un actor que, al final de la temporada, sacó la casta y demostró que tiene los arrestos de su mánager MONY, quien debería hacer algo más por defender a su representado.