ERNESTO LEÓN/ INFOMANIA/ URUAPAN, MICH./ LUN-26-ABR/ “Los carteles nunca me presionaron a cooperar. Nunca me llamaron” dijo Antonio González, un concesionario de Xerox, alcalde de Uruapan, una ciudad enclavada en el corazón de la zona aguacatera de Michoacán. Revela el Washington Post en su edición de este lunes 26 de Abril.

 

Durante sus ocho meses en prisión, dijo González, los investigadores le dijeron que habían escuchado sus llamadas telefónicas durante seis meses “Me mantuve esperando ver algunas evidencias de mi crimen” dijo González, quien pasó los días saltando una cuerda imaginaria y trabajando en sus recuerdos.

 

González recuerda haber sido arrestado por agentes federales encapuchados, llevado en helicópteros y autobuses “Aquí viene otro paquete, sólo otro paquete” gritaban “y en ese momento ya no fui una persona solamente un paquete” dijo “yo no era más Antonio González. Era un paquete”.

 

Dijo que las acusaciones en su contra provenían de denuncias anónimas “Mis abogados me dijeron “Esto es una broma. Cualquier abogado puede ver que no tienen  evidencia alguna contra ti. No hay razón para que pases 40 días aquí. Deberás estar fuera en un par de días” dijo González, quien pertenece al partido de Calderón.

 

Dijo que fue interrogado por un investigador que lo presionaba para confesar que había tenido una comida con un miembro del cartel llamado “Señor Gómez” de quien González dice no recordar.

 

“Todo se basó en rumores y mentiras. Ellos buscaban un chivo expiatorio y gente que hablara, tal vez por razones políticas” dijo González “Fue una experiencia horrible, simplemente horrible”

 

Los investigadores mexicanos declinaron comentar el asunto de los alcaldes.

 

“El gobierno esta abusando el uso de la secrecía” dijo Arturo Hernández, abogado de González “Esta fue una ocasión en la que vimos un uso excesivo de la fuerza por la autoridad. Hubo exagerada presión psicológica sobre los detenidos. La gente no pudo hablar con sus familias ni con sus abogados. Te presionaban para admitir cargos en tu contra.

 

 

Versión Original del Washington Post

 

«The cartels never pressured me to cooperate. They never called me,» said Antonio González, a Xerox dealer and mayor of Uruapan, a bustling city in the heart of Michoacan’s avocado country.

 

During his eight months in jail, González said, investigators told him that they had been listening in on his phone calls for six months. «I kept waiting to see some evidence of my crime,» said González, who spent the days jumping an imaginary rope and working on his memoirs.

 

González recalls being shoved by masked federal agents into helicopters and buses. » ‘Here comes another package. Just another package,’ they yelled. And in that moment I was no longer a person but a package,» he said, «I wasn’t Antonio González any longer. I was a package.»

 

He said the accusations against him came from anonymous tips. «My lawyers told me: ‘This is a joke. Any lawyer can see that they don’t have any evidence against you. There’s no way you’ll even spend the 40 days here. You should be out in a couple of days,’ » said González, who belongs to Calderón’s party.

 

He says he was interrogated by a prosecutor who badgered him to confess that he once had lunch with a cartel member named «Mr. Gómez,» whom González says he does not remember.

 

«This was all based in rumors. Rumors and lies. They were looking for a scapegoat and people talk, perhaps for political reasons,» González said. «It was a horrible experience, just horrible.»

 

Mexican prosecutors declined to discuss the mayors’ cases.

 

«The government is abusing its use of secrecy,» said Arturo Hernández, the attorney for González. «This is a time in which we’re seeing an excessive use of force by the authorities. There is an exaggerated psychological pressure on detainees: People are not allowed to speak to their families or attorneys. They pressure you to admit to the charges against you.»