El mandatario destacó que el reparto agrario es la etapa más importante de la lucha por un campo soberano.

Ayudar al campo michoacano es defender la historia del agrarismo.

A lo largo de la actual administración se ha incrementado exponencialmente el presupuesto al campo, con visión sustentable y participativa.

 

BOLETIN 153/ MÚGICA, MICH./ SAB-10-ABR/ Durante la conmemoración del 91 aniversario luctuoso del general Emiliano Zapata, que desde la década de los 60 se realiza en este municipio, el gobernador del estado, Leonel Godoy Rangel, -orador oficial del evento- enalteció el legado del llamado caudillo del sur y destacó que los ideales del zapatismo son tan vigentes como la necesidad de defender al campo mexicano.

 

A continuación el discurso íntegro del Gobernador Leonel Godoy Rangel:

Quiero agradecer cumplidamente a todas las organizaciones campesinas, a las mujeres y hombres campesinos que diferentes puntos del estado han venido hoy a recordar el 91 aniversario del asesinato del General Emiliano Zapata.

 

Distinguidos miembros del presídium, amigas y amigos.

Todos los michoacanos sabemos la importancia que tiene el que año con año nos reunamos aquí no solo a honrar y recordar la memoria del Caudillo del Sur. El acto de cuatro caminos es el punto donde todos los 10 de abril se presentan, se aglutinan las diversas agrupaciones campesinas y agraristas de Michoacán y del país para que quizá de forma breve, pero conjunta se analicen y propongan soluciones a los diversos problemas que enfrenta el campo y su gente.

 

En síntesis, el homenaje del 10 de abril al símbolo del agrarismo en México y América, es un punto de convergencia, de reflexión, de análisis, de crítica y de propuestas sobre el campo michoacano.

 

Hay muchos meritos y aportaciones que debemos de reconocer en Emiliano Zapata, no solo su sencillez, sino entrega a la lucha revolucionaria. Desde su niñez de trabajo como campesino, el general Zapata entendió la importancia que la organización tenía en la lucha agraria, pero además supo de la necesidad de que los derechos de todos, pero en especial de los trabajadores del campo, fueran incluidos en la Constitución y las leyes de nuestro país.

 

“Justicia y Ley” era el cierre del primer Plan de Ayala publicado el 28 de noviembre de 1911; este primer documento hacia un claro llamado a Francisco I. Madero para que cumpliera los compromisos y objetivos planteados en el Plan de San Luis de 1910, pero también dedicaba, en el punto número siete a la cuestión del campo, en donde señalaba: “En virtud de que la inmensa mayoría de los pueblos y ciudadanos mexicanos no son más dueños del terreno que pisan… sin poder mejorar en nada su condición social, ni poder dedicarse a la industria o la agricultura por estar monopolizadas en unas cuantas manos las tierras, los montes y las aguas, por esta causa se expropiarán… a los poderosos propietarios de ellas a fin de que los pueblos y ciudadanos de México obtengan ejidos, colonias, fundos legales para pueblos o campos de sembradura o de labor y se mejore la falta de prosperidad y bienestar de los mexicanos”.

 

En mayo de 1913, los firmantes del Plan de Ayala propusieron una serie de reformas a su documento en donde no sólo se manifiestan en contra del usurpador Victoriano Huerta, sino que además en estas modificaciones se nombró como jefe de la Revolución, como Caudillo del Ejercito Libertador Centro-Suriano al general Emiliano Zapata.

 

A medida que avanzó la Revolución, fue mayor la participación del campesinado en la lucha revolucionaria, a esta participación del campesinado le debemos la fuerza y el cuerpo que adquirió la idea de la Revolución en nuestro país, pero también debemos de reconocer que gracias a los zapatistas y los villistas la Revolución logró la reivindicación de los derechos del pueblo mexicano

 

El avance de la Revolución también se manifestó en el zapatismo, es por eso que ellos mismos proponen nuevamente cambios al original Plan de Ayala y en junio de 1914 plantean en la clausula primera “La Revolución ratifica todos y cada uno de los principios consignados en el Plan de Ayala eso de “Tierra y Libertad”, y declara solemnemente que no cesará en sus esfuerzos, sino hasta conseguir que aquéllos, en la parte relativa a la cuestión agraria. Queden elevados a rangos de preceptos constitucionales”.

 

La lucha revolucionaria continuó en enero de 1915 Venustiano Carranza proclama su Ley Agraria que recoge en parte los postulados zapatistas y agraristas y en mayo del mismo año Francisco Villa también presenta su Ley Agraria con un claro contenido campesino.

 

Ni Zapata, ni Villa estuvieron en la Convención de Aguascalientes, tampoco en la promulgación de Querétaro, pero fue gracias a ellos, a su lucha y a la organización campesina que los ideales agraristas fueron llevados a nivel constitucional en el artículo 27 y gracias a ellos México tuvo nuevas formas de propiedad: el ejido y la comunidad indígena fueron las nuevas formas de propiedad que generó la revolución y que serían la base para un nuevo desarrollo nacional.

 

El fin de la Revolución cerró una etapa en la conformación del país, sin embargo también esta lucha se inscribe en una línea directa que define a nuestro México, primero, una República Federal, un pacto de los mexicanos de las diferentes regiones para organizarse y evitar un gobierno conservador, centralista; segundo, esas luchas fratricidas que se dieron, siempre luchando insurgentes contra realistas, reformistas contra conservadores, revolucionarios contra reaccionarios, siempre en ellos triunfó la bandera que ondeaba a aquellos que defendían los intereses del pueblo mexicano.

 

Los michoacanos debemos de sentirnos orgullosos de esa vena histórica que heredamos, hay un hilo conductor entre lo que propusieron y por lo que lucharon y murieron Miguel Hidalgo y José María Morelos, Benito Juárez y Melchor Ocampo, Emiliano Zapata,  Francisco Villa, Francisco J. Múgica y el general Lázaro Cárdenas del Río; esa vena histórica es de la independencia, la libertad y justicia social.

 

Fue el general Lázaro Cárdenas del Río, al consumar la lucha agraria, al llevar a su parte más alta, a su punto máximo el reparto agrario. Fue él, sin duda el mejor exponente de ese compromiso histórico con los desposeídos y con los más pobres de México.

 

Después del término de la Revolución ningún gobierno había puesto en práctica el ideal zapatista del reparto agrario hasta que el General Lázaro Cárdenas lo implementó. Y fueron campesinos de diferentes regiones de Michoacán los que acompañaron al General Cárdenas en esa gesta histórica, porque luchar por la tierra no es suficiente y eso lo dijo muy bien el General Cárdenas, se requiere también organizarse para defender esas conquistas.

 

Entre 1917 y 1928, como un ejemplo, los gobiernos de la Revolución habían entregado en Michoacán sólo cerca de 131 mil hectáreas; Cárdenas como gobernador de nuestro estado en tan sólo cuatro años repartió 141 mil hectáreas a nuestros campesinos michoacanos, mucho más de lo que se repartió en 11 años.

 

Para la organización, elemento básico para que cualquier movimiento logre su cometido, el General Cárdenas conformó la Confederación Revolucionaria Michoacana del Trabajo, “Unión, tierra y trabajo”  fueron los postulados para que diversos sectores sociales participaran de forma organizada en la vida política del estado y del país.

 

Sin embargo, el reparto agrario no hubiese sido posible sin un movimiento de apoyo campesino, sin un apoyo de mujeres y hombres  ellos fueron el brazo ejecutor del reparto agrario que llevó a cabo el General Cárdenas del Río, que fue una etapa muy difícil para México, porque evidentemente ese reparto agrario significaba afectar intereses poderosos, y no sólo de aquellos que por cierto sufrieron esa afectación por motivo de la Revolución Mexicana, sino de quienes después de la Revolución querían que no se permitiera a los trabajadores y campesinos lograran las reivindicaciones sociales que establecía la Constitución de 1917.

 

De Carranza a Abelardo Rodríguez hubo siete presidentes de la república, los cuales apenas repartieron 6.5 millones de hectáreas en el país, en cambio en su mandato de seis años como Presidente de la República, el general Lázaro Cárdenas repartió cerca de 18 millones de hectáreas en México.

 

Por eso amigas y amigos, el reparto agrario debe de ser para nosotros la más importante etapa de la lucha por un campo soberano, por un campo que de justicia social a los campesinos y a sus familias. Porque ese reparto agrario significó sacrificio, significó muertes y significó una gran decisión de hombres y mujeres del campo que supieron mantener esa lucha de manera congruente.

Lázaro Cárdenas del Río necesitaba de ese tipo de hombres y mujeres, porque el reparto agrario como cualquier obra de gobierno, como cualquier acción de gobierno, no sólo se puede hacer por decreto, ni por decisiones de las más altas autoridades si no se involucra el pueblo en ello.

 

Por eso, hoy debemos reivindicar y rendir homenaje a michoacanos como Isaac Arriaga, como Primo Tapia, como Emigdio Ruíz Vega, como Abraham Martínez y muchos otros que dieron su vida por el reparto agrario en nuestro estado, amigas y amigos.

 

En ese reparto agrario hubo necesidad de organización, de ahí surgieron por cierto las ligas de comunidades agrarias por eso, también posteriormente estas mujeres y hombres herederos directos de esa lucha cardenista, concluido el reparto, teniendo una sociedad mexicana ya en crisis no sólo en el campo sino en general, de manera natural todos decidieron participar por la democratización de nuestro país.

 

Esa fue una consecuencia normal, de hombres y mujeres que son congruentes entre lo que piensan y lo que hacen.

 

El reparto agrario y la creación de diversos mecanismos de apoyo en tecnología, investigación y crédito llevaron al campo mexicano a tener bonanza, la cual empezó a decaer a finales de los setenta y llegó a su punto máximo con la contra reforma al artículo 27 constitucional en 1992 en pleno salinato.

 

La contra reforma salinista al artículo 27 de la Constitución, buscaba desaparecer al ejido y a la comunidad indígena  e incluso al modelo de pequeña propiedad que creó la Revolución Mexicana.

 

Los michoacanos debemos de sentirnos orgullosos porque en los últimos años en nuestro estado hemos impulsado junto con los campesinos, juntos con los trabajadores agrícolas un nuevo modelo de desarrollo del campo y haya una nueva manera de atender a los campesinos.

 

Conjuntando las enseñanzas de Zapata y Cárdenas sobre la importancia de la organización y la participación del pueblo. Hemos diseñado por dos años consecutivos un presupuesto participativo, con toda la problemática y la complejidad que implica, donde los campesinos, las organizaciones campesinas, los agricultores de los sistemas producto, participan en la orientación de los recursos públicos para el campo.

 

Por su parte, y hay que reconocer hoy aquí y aunque no es el único esfuerzo, hay un esfuerzo de unidad con plena autonomía en las organizaciones que se han agrupado en Consejo Consultivo de Organizaciones Campesinas de Michoacán (COCOCAM) más de treinta organizaciones campesinas, de muy diversas ideologías y filiaciones, todas con el único fin de promover acciones para analizar y construir las políticas públicas que impulsen el desarrollo rural sostenible, participan en la construcción de las Reglas de Operación y la distribución del presupuesto y la estructuración necesaria para el desarrollo del campo michoacano.

 

Aprovecho este foro para agradecer a todas estas organizaciones y a sus integrantes su disposición para la deliberación, planeación y propuesta en un foro incluyente, plural y democrático, que debe de crecer más en nuestro estado.

 

Nosotros como gobierno estatal hemos hecho grandes esfuerzos aunque sabemos que todavía no son suficientes para destinar mayores recursos al campo y que estos sean a través del presupuesto participativo sean entregados directamente a los campesinos, ese efuerzo en tan sólo dos años de gobierno hemos triplicado el presupuesto destinado al campo y esperamos que en conjunto con ustedes y el congreso del estado podamos destinar en el 2011, más de mil millones de pesos a los campesinos del estado de Michoacán.

 

También hemos creado la cruzada estatal del maíz y otros granos, diseñado e implementado el programa de asistencia técnica gratuita, el seguro de vida campesino, entre otros. Y estamos avanzando junto con ustedes en temas como la seguridad social para los trabajadores del campo en Michoacán.

 

Hemos cumplido con nuestro compromiso de construir la Presa Centenario de la Revolución, Francisco J. Mújica, el complejo hidroagrícola más grande en su tipo en el país, la vamos a inaugurar este año, en beneficio de más de 27 mil hectáreas y 15 mil familias de este valle de Apatzingán.

 

Vamos a continuar con la construcción de presas, perforación de pozos, de ollas, norias y reparación y construcción de canales, para cumplir con el ambicioso programa de captación, ahorro y distribución de agua en el estado, ya que es sin duda, la mayor demanda hoy de los campesinos michoacanos.

 

Amigas y amigos:

En estos tiempos, es necesario decirlo claramente hay una población, un pueblo mayoritario que defiende el Estado laico, que defiende la educación pública, que defiende la salud pública y que, sobre todo, defiende, la lucha agraria plasmada en el ejido y en la comunidad indígena.

 

Ha sido la lucha tenaz, firme, resistente de los campesinos los que han evitado que el ejido, que la comunidad indígena conquistas Zapata y la Revolución Mexicana sigan preservándose.

 

Nosotros debemos de seguir reivindicando la lucha por la justicia social esta lucha está en el campo principalmente, y en el campo necesitamos que todas esas etapas de la lucha agraria que concibieron los agraristas, concluya y para eso, necesitamos un campo con justicia social, organizado donde siga vigente el ejido, la comunidad indígena y la pequeña propiedad.

 

Pero también debemos de luchar  por un campo competitivo en estos tiempos de globalización. Hemos recorrido todas zonas campesinas del estado y nos encontramos hoy con campesinos que están aprendiendo maneras nuevas de hacer producir la tierra, de hacerla rentable, que buscan a través de invernaderos, de macrotúneles, etc, de que la tierra produzca más, que buscan ahorrar agua, energía eléctrica y tener insumos más baratos como diesel y los fertilizantes orgánicos, todo ello, con el objetivo de que la tierra vuelva  a ser productiva, de que la tierra vuelva a servirle a los campesinos no sólo para sembrar, sino para poder mandar a sus hijos a la escuela, para poder llevarle de comer a su familia, para tener sustento y para tener justicia social.

 

Esos objetivos debemos de buscar completarlos en esta nueva etapa de la lucha del campo, una lucha que requiere hacer a un lado el modelo neoliberal, una lucha que requiere defender con firmeza al ejido, la comunidad indígena y a la pequeña propiedad, una lucha que requiere de la organización y de la unidad de los campesinos en nuestro país y en nuestro estado, una lucha que requiere de campesinos que aprendan nuevas técnicas de hacer producir la tierra, una lucha que requiere de campesinos que defiendan la naturaleza, que defiendan el medio ambiente y que logren a través de estas nuevas técnicas que pueda ser nuevamente el campo verde, fértil y que a través de eso recuperemos la soberanía alimentaria y con ello defendamos la soberanía nacional.

 

Ayudar al campo michoacano no solamente es un asunto económico, estar con el campo michoacano, con los campesinos, es defender esta historia, estos ideales y es defender a esos hombres y mujeres que dieron su sangre porque tuviéramos un México igualitario, soberano e independiente.

 

En este 2010 año del bicentenario de la Independencia, pero también, aunque muchos se les olvida, año del Centenario de la Revolución Mexicana, debemos de honrar a Zapata y a todos los agraristas defendiendo las causas por las que ellos lucharon, ellos fueron factores fundamentales en la creación y consolidación del campo mexicano. Honremos con trabajo, organización y unidad su memoria.