ISAURO GUTIERREZ/ MORELIA, MICH./ DOM-20-MZO/ Antes y durante la ceremonia conmemorativa del Natalicio del Benemérito de las Américas Benito Juárez, ocurrieron algunos hechos que vale la pena analizar, porque impactan necesariamente en aspectos de carácter político y se redimensionan algunas figuras importantes del entorno estatal.

 

Durante muchos años que se pierden en la historia y en todos los municipios del país, es costumbre que el orador oficial de la ceremonia es designado por el edil en turno, tomando en consideración una terna que le es presentada por los grupos liberales.

 

En Morelia no fue la excepción y a la Gran Logia Lázaro Cárdenas, la de mayor presencia en todo el territorio michoacano, le fue solicitada con antelación la terna acostumbrada, misma que presentó el líder de esa organización Ismael Acosta García.

 

Unas semanas antes del evento, el edil moreliano Fausto Vallejo Figueroa se comunicó con el Muy Respetable Gran Maestro y le dio a conocer que el orador no sería ninguno de los propuestos, sino el ex gobernador Servando Chávez Hernández.

 

La noticia fue tomada por los liberales con cierto grado de molestia, pero permanecieron a la expectativa y acudieron, como es su costumbre, a la celebración de quien puede considerarse como el masón más destacado del país, Benito Juárez García.

 

Había sido una costumbre también, que los líderes de las organizaciones liberales ocupaban las sillas en la primera fila del auditorio por lo que, siguiendo la tradición, los principales directivos de la organización, encabezados por su dirigente acudieron a temprana hora y se sentaron donde es costumbre que lo hagan.

 

Sin embargo, llegó hasta ellos un funcionario municipal, quien les pidió que se recorrieran hasta la tercera fila, porque esos lugares estaban reservados para los ex presidentes municipales.

 

Junto con Ismael Acosta, estaba el ex edil moreliano Samuel Maldonado Bautista, a quien le pidieron que permaneciera en ese lugar de honor por tratarse precisamente de un ex presidente municipal, pero éste lo rechazó, haciéndole saber al emisario que él iba como acompañante del representante de los masones, por lo que se fue con él a donde les habían indicado, claro, con una manifiesta molestia por el desaire.

 

A pesar de la descortesía, los liberales permanecieron en el evento, a fin de no generar un escándalo que manchara el desarrollo del evento que, a final de cuentas, se trataba de honrar la memoria del ilustre liberal mexicano.

 

En medio de todo esto, hay que señalar que, al margen de su liderazgo, Ismael Acosta se desempeñaba como jefe de la unidad técnica de la Secretaría de Turismo Municipal, que encabeza Roberto Monroy García.

 

El homenaje a Juárez fue la mañana del domingo 21 de marzo y, al día siguiente, Ismael Acosta presentó su renuncia al cargo “por motivos estrictamente personales que obedecen a mantener incólume la magistratura que han depositado en mí las organizaciones liberales de la entidad”.

 

Hasta aquí los hechos que marcan un punto de quiebre entre una importante organización y el presidente municipal, quien con esto comienza a restar en momentos en los que debiera estar sumando adeptos a sus aspiraciones para, primero, obtener la nominación de su partido y, después, buscar la titularidad del Poder Ejecutivo.

 

Es probable que Fausto Vallejo haya tratado de enviar un mensaje a otros grupos de su partido que se oponen a sus aspiraciones, con la designación de Servando Chávez como orador del evento, sólo que éste no tiene ninguna influencia en las decisiones que pudieran tomarse ante una probable negociación política.

 

A final de cuentas, el edil moreliano perdió en todos los sentidos pues, en el ámbito que buscaba impactar favorablemente a sus propósitos, no obtuvo resultado alguno y si, en cambio, terminó por romper con las organizaciones liberales de la entidad, cuando todavía no logra recuperar a los ecologistas que se oponen a las obras en la Loma de Santa María.

 

En política se dice que la forma es fondo, es decir, que cuando algo ocurre es consecuencia de un propósito mayor y que no existen las CASUALIDADES, sino las CAUSALIDADES POLÍTICAS, por lo que esta actitud comenzó a generar algunos comentarios en el sentido de que, dados los graves problemas por los que atraviesa la iglesia católica en cuanto a imagen pública por tema de los pederastas, el arzobispo de Morelia Alberto Suárez Inda le habría pedido al edil que no le diera espacio a los masones en la tribuna, para enarbolar sus críticas contra la institución como ya lo han hecho en otras ocasiones.

 

De cualquier manera, la causa del hecho no reviste mayor importancia, lo que habrá qué observar es lo que ocurre en el futuro.