BOLETIN 015/ MORELIA, MICH./ LUN-22-MZO/ Tarecuato, pueblo de raíces prehispánicas, ubicado en un punto privilegiado del municipio de Tangamandapio, te invita una vez más a ser partícipe este próximo 27 de  marzo, en lo que será su próxima vigésima séptima Maiápita (Feria del Atole), considerada hoy en día uno los tianguis gastronómicos más importantes de la Meseta Purépecha.

 

En rueda de prensa, la directora de Comisión de Ferias, Exposiciones y Eventos, Araceli Salgado García y Néstor Dimas Huacuz, Secretario Técnico de la Secretaría de Pueblos Indígenas, hicieron un reconocimiento a la comunidad por el esfuerzo que realizan para preservar la admirable  riqueza cultural con la que cuentan.

 

En su intervención, Roselia Mateo, Coordinadora de la Feria, destacó que desde su creación, esta fiesta, también conocida como maiápita representa todo un legado, ya que esta tradición no sólo es la elaboración y venta de atoles, tiene un significado más profundo ligado al rito, la naturaleza, la familia, la comunidad y a los tiempos primordiales.

 

En la maiápita, la relación de intercambio es afectiva, y tiene que ver menos con el comercio, y más con los vínculos de reafirmación de identidad.

 

El alcalde de Tangamandapio, Miguel Amezcua Manzo, ponderó que esta celebración representa en toda la extensión de la palabra, un ritual festivo en tiempo ceremonial, que la tradición purépecha recrea, y que el pueblo de Tarecuato muestra convocando al paladar del respetuoso visitante.

 

Las y los integrantes del Comité Organizador destacaron que desde su fundación, esta fiesta anual está vinculada al territorio y a los ciclos agrícolas y rituales, pero además  es la ocasión de agradecer colectivamente a la naturaleza, pues además ha de propiciar una convivencia de hermandad entre los siete  barrios reconocidos del pueblo.

 

En la maiápita, el intercambio rebasa los límites comunitarios, recreando la añeja tradición, donde los atoles de Tarecuato satisfacían el hambre y la sed de caminantes y de arrieros; y al mismo tiempo se convertía en un momento de convivencia intercomunitaria.

 

Tradicionalmente el atole, también  forma parte de los momentos relevantes del ciclo de vida del p’urhépecha; está presente en el nacimiento como alimento de la madre y se obsequia en el bautismo; en la “fuga” de la novia y el “perdón”, se ofrece a los padres de la novia “raptada”, y también forma parte de la fiesta de la boda. Igualmente se bebe atole como parte del evento ceremonial, donde se da nombramiento de “cargueros” y no puede faltar en los velorios y en la espera de las “ánimas”.

Desde los tiempos inmemoriales, Tarecuato elabora atoles salados y dulces, agrios y picosos; el visitante puede degustar alrededor de 14 sabores reconocidos como tradicionales, unos de fruta, otros de legumbres, y otros más de cortezas y hojas aromáticas.

Los atoles son una expresión festiva y ritual de la gastronomía local basada en el maíz, cereal que liga a Tarecuato con la tradición alimentaria mesoamericana.

 

La víspera de Domingo de Ramos, en la maiápita aún es posible apreciar como en antaño, la oferta de palma procedente de Tierra Caliente, y es posible participar de un tianguis anual del atole, singular producto de la gastronomía purépecha, que otros visitantes, en otros tiempos, apreciaron como alimento, como medicina, y como bebida refrescante.

 

Para lo que será su próxima Feria del Atole, Tarecuato ha  preparado un importante programa artístico cultural con el que busca una vez mas mantener vigente una tradición local, con un valor inigualable.