ISAURO GUTIERREZ/ MORELIA, MICH./ DOM-14-MZ0/ Cada partido político tiene qué realizar estrategias diferentes en su lucha por obtener la titularidad del Poder Ejecutivo y, antes que nada, hay qué partir de un análisis electoral del proceso similar más reciente, es decir, del ocurrido en el año 2007, cuyos resultados representan el punto de partida para cualquier propósito.

 

En el caso del Partido de la Revolución Democrática, resulta evidente la necesidad de mantener los acuerdos políticos que le permitieron el triunfo de Leonel Godoy Rangel, por lo que el equipo que encabeza Fabiola Alanís Sámano debe estar estudiando palmo a palmo ese proceso en el que ese partido obtuvo 507 mil 541 votos, por 465 mil 638 del PAN y 372 mil 713 del PRI.

 

Estamos ante un escenario de un millón y medio de votos totales, de los cuales basta con obtener la tercera parte para lograr el triunfo, pero como se ven las cosas, será una elección sumamente reñida y de pronóstico reservado, si nos atenemos al último resultado y a la evolución que ha sufrido el ambiente sociopolítico de la entidad durante los últimos dos años.

 

La diferencia entre el primero y segundo lugar fue de apenas poco más de 40 mil votos e, inclusive, el partido que quedó en tercer sitió se quedó a unos 135 mil votos de diferencia, que representan menos del 10 por ciento de la votación total.

 

En una competencia de tercios como la que se avecina, nada está seguro y eso deben saberlo los estrategas electorales, de ahí que los ahora confiados perredistas encabezados por Fabiola Alanís, no se duermen en sus laureles y ella misma asegura que este año lo dedica a trabajar intensamente en el trabajo de partido para reforzar sus estructuras.

 

Sabe que las cosas no serán fáciles y por ello enfocan sus esfuerzos en los territorios de mayor rentabilidad política. El PRD considera perdido el municipio de Morelia, donde predomina la alternancia entre PRI y PAN, por lo que se percibe una ausencia casi total de trabajo político. Sólo Antonio Soto parece estar preocupado por ello y se ofrece a trabajar al frente del Comité Municipal, desde donde espera rescatar algunos votos a su favor, aunque nunca el triunfo.

 

La victoria del PRD está en los municipios del interior del estado, especialmente en la tierra caliente y en el norte de la entidad, mientras que en el oriente parece conformarse con Maravatío.

 

Por el lado de Acción Nacional, con el argumento de promover la cohesión social y abatir la inseguridad en el estado, la secretaria electoral Luisa María Calderón Hinojosa crea una Red Ciudadana en la que ha estado “trabajando con algunos grupos sociales para que puedan participar en una red en trabajo de observatorio”. Con esta red, aseguró la panista, no busca autopromoverse, además que, aseguró, tampoco tiene tintes político-electorales para posicionarse.

 

Explicación no pedida… Bueno, es del dominio público el interés de la hermana presidencial en buscar la próxima gubernatura, pero Marko Cortés, quien antes de obtener la primera minoría como senador, bajo el cobijo de la campaña presidencial de su paisano Felipe Calderón, era un total desconocido, se siente con los méritos suficientes para buscar la nominación, aún en contra de su dirigente estatal Germán Tena Fernández.

 

Las posibilidades del triunfo panista tienen que ver necesariamente con la participación comprometida de Salvador López Orduña, quien luego de ser dos veces candidato perdedor, sabe dónde están los votos que lo posicionaron muy cerca del ganador y que ahora serían de gran utilidad para las posibilidades del panismo.

 

El PRI tiene el reto de recuperar unos 150 mil votos adicionales a los que obtuvo en la pasada elección y de entrada podría abonar para ese propósito unos 50 mil de Morelia, si el candidato nominado fuera Fausto Vallejo, claro, siempre y cuando esa nominación no le hiciera perder preferencias en el interior de la entidad.

 

Necesitará conseguir 100 mil votos adicionales en los municipios, por lo que Mauricio Montoya Manzo y Jenny de los Reyes Aguilar concentran sus esfuerzos en las estructuras del partido en el interior. “Este es el año del partido” es la afirmación de la dirigencia tricolor.

 

Tienen como materia de trabajo las 55 cabeceras municipales donde gobiernan y será necesario que arranquen serios compromisos políticos por parte de los ediles. Aunque en la elección federal pasada no demostraron mucho interés, quizá por tratarse de una elección de diputado, ahora se esperaría que cada municipio aportara al menos unos dos mil votos adicionales en promedio, lo que sería suficiente para garantizar el triunfo estatal. En los números parece fácil, pero en el terreno de los hechos es una meta bastante amplia.