Manuel Manilla, figura central de uno de los libros

 

BOLETIN 041/ MÉXICO, D.F./ VIE-26-FEB/ Por su importancia en el ámbito de la historia, el arte, la plástica mexicana en general y el grabado en particular, la amplia colección de obra gráfica que se ubica en el Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce (MACAZ), así como las piezas originales del artista mexicano Manuel Manilla que se encuentra bajo resguardo de dicho recinto, han sido temas para la publicación de sendas obras dentro de la XXXI Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería 

 

Ambas obras de la autoría de la historiadora Sofía Irene Velarde Cruz, fueron editadas por la Secretaría de Cultura de Michoacán a través del Centro de Documentación e Investigación de las Artes, con el propósito de rescatar, preservar y difundir la obra  de los grabadores mexicanos.

 

En dicha presentación que corrió a cargo de Beatriz Zamorano y Mercurio López, ambos investigadores y amantes del arte mexicano, así como la propia autora, se destacó la importante labor desarrollada por dicho Centro , que ha publicado títulos como los mencionados  dentro la serie “Recuperación de acervos de Museos”.

 

Sofía Irene Velarde, quien actualmente dirige el Museo de Arte Colonial ubicado en Morelia, Michoacán, explicó que la idea de este proyecto surgió a raíz de la preocupación por rescatar, preservar y difundir el gran acervo existente en los museos michoacanos, en especial sobre el variado material que sobre obra gráfica, existe en el Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce (MACAZ), de ahí el interés del Centro de Documentación e Investigación de las Artes por desarrollar, en primera instancia, sobre los trabajos producidos dentro de la llamada Escuela Mexicana de Pintura, que planteó nuevos objetivos para el arte, entre los que se encontraba la difusión de distintas etapas históricas de la país.

 

La segunda obra aborda el legado heredado por el grabador Manuel Manilla, de quien por cierto poco se sabe pero cuya obra, que es muy extensa, alrededor de 3000 piezas, se encuentra bajo resguardo del MACAZ.

 

Manilla, quien al parecer se consideraba artesano más que artista, comenzó a efectuar su trabajo de grabados en 1850 de manera lírica y con gracia, de ahí su encanto, sin embargo no acostumbraba a firmar sus trabajos por lo que ha resultado difícil realizar el rastreo, catalogación y estudio de sus trabajos, los cuales se han analizado de manera individual, ya que no se cuenta con documentos biográficos como fotografías, actas de nacimiento ni de defunción, que den cuenta de su origen.

 

Además, el hecho de que no firmara sus grabados se debía a que al parecer, los realizaba por encargo, es decir el cliente le solicitaba materiales a Manilla y éste le entregaba los originales, por lo que las obras, una vez entregadas, pasaban a ser propiedad de quien las compraba ya fueran éstas portadas para revista o carteles.

 

Por su parte, José Guadalupe Posada, quien contaba con una formación como litógrafo, exigía que sus grabados llevaran su firma.

 

Sobre el particular, Sofía Irene Velarde indicó que la obra de Manilla es tan vasta, que se realizará una segunda obra que incluirá estampas, grabados religiosos y portadas para imprenta, así como imágenes de la fiesta taurina, de la cual Manilla era apasionado.

 

Por su parte, Beatriz Zamorano expresó que el acervo del MACAZ  vincula la historia mexicana con la gráfica nacional y que en su obra, Sofía Velarde logra de una forma sensible selecciona los trabajos más representativos que revelan grandes momentos de nuestra historia.

 

De igual manera, manifestó la especialista que los lectores de ambos títulos tendrán herramientas para comprender que la historia ha quedado plasmada en dichos documentos artísticos, los cuales reflejan de manera distinta el discurrir de nuestro pasado político.

 

Finalmente, felicito a Velarde por haber rescatado documentos visuales que nos hablan sobre la necesidad de volver a los ojos a un pasado que nos es familiar.

Aportaciones  de la obra sobre la vida de Manuel Manilla

 

Considerado precursor de las calaveras de José Guadalupe Posada, Manuel Manilla  nació en 1830 y murió en 1890.

 

Plasmó en sus trabajos lo mismo escenas de la vida diaria en las últimas décadas del siglo XIX incluyendo una gran cantidad de fiestas y espectáculos, que diablos y demonios, toreros y esqueletos humanos.

 

Esta riqueza de grabados dio pie a conformar una investigación, cuyo resultados quedan resumidos en este libro, que agrupa la obra por temáticas tales como la magia circense, la caricatura, las calaveras y la muerte, los temas costumbristas y los tipos, así como El purgatorio, los infiernos y los demonios de Manilla todo ello acompañado de una atractiva iconografía casi un centenar de grabados.

 

Además dicha producción editorial  dedica un apartado a las características del grabado mexicano en los siglos XIX  y XX, y el papel que los grabadores jugaron, de manera creativa y original, al preservar, por medio de sus caricaturas, situaciones del ambiente político que se vivió en aquella época.

 

La publicación también incluye las fuentes bibliográficas consultadas por la autora.