BOLETIN 026/ MORELIA, MICH./ JUE-01-FEB/ Ante la persistencia de condiciones climatológicas con predominio de frío y lluvia, las autoridades de salud hacen un llamado a la población para que refuerce las medidas de protección para disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades. Además, se insta a las personas que vivan en zonas de riesgo de inundaciones, a que se mantengan atentos ante cualquier contingencia que se pudiera presentar a causa del desbordamiento de ríos o arroyos.

 

La primera recomendación es permanecer atento a la información meteorológica y a los avisos emitidos por las autoridades (Servicios de Salud, Protección Civil, Comisión Nacional del Agua, entre otras) que se transmitan por los medios de comunicación, con el fin de seguir las indicaciones en cada momento, ya que las zonas afectadas y las condiciones de riesgo pueden cambiar en poco tiempo.

 

Las personas que viven en áreas con riesgo de sufrir inundaciones, deben tener a la mano los documentos personales importantes y protegerlos en una bolsa de plástico; es conveniente tener una lámpara de mano y un receptor de radio que funcionen con pilas, y tener pilas de repuesto. Se debe estar informado sobre la ubicación de los albergues y refugios temporales habilitados por el municipio, para el caso de que sea necesario evacuar la vivienda.

 

Los principales riesgos para la salud en caso de inundaciones son las enfermedades gastrointestinales, las infecciones respiratorias y los problemas de la piel. Para evitar el riesgo de las primeras es fundamental consumir agua potable o tratada, ya sea mediante ebullición durante al menos 15 minutos o tratada con cloro o plata coloidal (dos gotas de cloro por cada litro de agua o una de plata por litro). El agua hervida o desinfectada hay que depositarla en recipientes de poco volumen, limpios y desinfectados, donde puedan servirlos directamente sin introducir las manos, tazas o cucharones.

         

También es importante cuidar la higiene, lavándose las manos con agua potable y jabón antes de preparar y consumir los alimentos y después de ir al baño. Es importante mantener limpio el lugar donde se preparan los alimentos y alejado de animales e insectos, así como evitar consumir alimentos con mal olor, sabor y apariencia extraña. Los alimentos deben lavarse bien con agua potable y consumirse una vez que estén bien cocidos.

 

En caso de sospechar las fuentes y depósitos de agua puedan haber sido contaminados por aguas negras, es mejor evitar consumirla y utilizar la proporcionada por las autoridades municipales o de salud. Si se tiene  pozo, cisterna, tinaco u otros depósitos para almacenar agua limpia y se ensucia de lodo, basura o agua sucia, una vez que pase la contingencia, hay que lavarlo y desinfectarlo con cloro.

 

En caso de encharcamientos se debe evitar que los niños jueguen en aguas estancadas y  las corrientes de las aguas, ya que no sólo se incrementa el riesgo de desarrollar problemas en la piel o los ojos, sino también de sufrir algún accidente en pozas u hoyos que puedan haber quedado sumergidos.

 

Protección ante infecciones respiratorias

 

En situaciones ambientales como las actuales, con bajas temperaturas e incremento de humedad, se duplica el riesgo de contraer una infección en las vías respiratorias, pues existe mayor proliferación de gérmenes. Este riesgo se incrementa aún más en las situaciones de inundación, por lo que conviene

 

Los padecimientos respiratorios más frecuentes son los provocadas por infecciones virales; siendo el catarro o rinofaringitis el más común, ya que corresponde a un 80 por ciento de las infecciones de esta temporada, seguido de las bronquitis. Si bien los virus de influenza han tenido una baja presencia en el estado en las últimas semanas, persiste el riesgo de infección por estos, ya sea el estacional o por el nuevo virus A (H1N1). Por ello, es importante no bajar la guardia y mantener las medidas de autoprotección como el lavado frecuente de manos, y cubrirse con un pañuelo la boca y nariz al toser o estornudar.

 

Los síntomas comunes en las infecciones respiratorias son dolor de garganta, escurrimiento nasal, dolor de cabeza, malestar general o cuerpo cortado, tos y fiebre. Ante estos síntomas se debe acudir a la clínica más cercana y seguir el tratamiento  indicado por el médico. Además, hay que vigilar la aparición de signos de alarma, especialmente en niños menores de cinco años o adultos mayores, como dificultad para respirar (o respiración rápida), fiebre por más de tres días o falta de mejoría pese al tratamiento; si se manifiestan estos signos, es importante acudir inmediatamente a una unidad médica.

 

En cualquier caso, si usted o alguien de su familia presenta cualquier malestar se recomienda acudir a recibir atención médica a la unidad de salud más cercana y evitar automedicarse.